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SALVADOR DÍAZ SÁNCHEZ
De tú a tú, dos compañeros nacidos en los diáfanos manantiales de la rebeldía. Uno, el connotado escritor y ex militante de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), Alberto Híjar Serrano, crítico de arte, ex novillero, profesor de Filosofía y Letras de la UNAM y maestro de Sebastián Guillén Vicente, mencionado como el nombre real del Sub Comandante Marcos del EZLN, y el otro, Salvador Díaz Sánchez, profesor de Chapingo, periodista y cineasta, realizador de documentales como “El edén bajo el fusil”, “Los encontraremos, represión política en México”, “Juchitán, lugar de las flores” o “Atenco una tierna Muralla”, durante el homenaje en el mes de noviembre por los 90 años de vida y de lucha del maestro Híjar en el Centro Nacional de las Artes (CENART).
Pero esta foto de inusitada calidez tiene una cuerda larga que envuelve la invisible frazada de una gran amistad, tiro un poco de ella para colgar en el mural de la perplejidad la manera en que Alberto y yo nos topamos por primera vez, hace una polvareda de años, quizá 22, recibí una llamada de Javier Morett, también documentalista cuequense, es decir del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, (CUEC); quiobo Javier ¿qué onda?, hola Salvador, te hablo por esto, fíjate que el maestro Alberto Híjar quiere conocerte y le dije que yo te conectaba con él, no faltó quién me pasara tu número y ese es el tema; claro que sí Javier, es un honor y un gusto para mí conocerlo, ¿cómo le hacemos?, si quieres vamos a Texcoco, como va, le dije
Total, quedamos de licorearnos en la Comercial Méxicana, entonces no rifaba en el mundo de la globalidad neoliberal, el gepeése, ni el guglemaps ni el güeis. Saliendo de la autopista México- Texcoco, le dije a Morett, mero debajo del anuncio de la tienda; cuando llegué pedaleando en mi burra, sentí el hilillo de una mirada de asombro de Morett y de Híjar, esperaban todo, menos que llegara en bírula. Oye Salvador, me dijo, Javier, qué conservado estás, te conservas en alcohol ¿verdá?; oyeee nooo, Javier, hola maestro, perdónelo, pero… cho gusto en conocerlo, más gusto me da a mí, Salvador, y luego que nos recibes en bicicleta; ansina mesmo es maestro, síganme por favor, vivo aquí cerquita, a unas cuadras. Monté en mi bici como si montara en cólera y raudo partí. En cosa de cinco minutos llegamos a mi cantón donde les presenté vívamente a mi ñora y a mija.
Ya en las delicias del desayuno texcocano Alberto me dijo que quería proyectar “El edén bajo el fusil” en el CENART, y deseaba que yo estuviera y comentara mis andanzas por la indomable Sierra de Guerrero. Sí, cómo no maestro, pero la película la tiene el CUEC, nosotros nos encargamos de eso, me explicó Morett, va a estar David Cabañas, me dice Hijar, Xacto, el hermano de Lucio, asentí, y de ahí pal real, fue el inicio de una profunda amistad con David, y sobre todo con Alberto Híjar, que ha perdurado desde entonces y que ha consistido en muchas invitaciones a Chapingo, sobre todo en el estreno de varios documentales míos como “La vida en el alambre” (https://www.youtube.com/watch?v=ooITy_hOxK8=), “Carmelo, Silverio y Nacho, la dinastía de los Pérez” (https://www.youtube.com/watch?v=KCRo6EVsaao&t=503s), “La Nación Mapuche, donde se cultiva la palabra profunda” (https://www.youtube.com/watch?v=Y5ZfbOlyReM&t=1491s), “La comuna de Cherán” (https://vimeo.com/186310587) y, sobre todo, “De luto visten los héroes” (https://www.youtube.com/watch?v=Aw6Jdaia020), en la que él mismo participa, y otros más.
La proyección de mi primer documental cinematográfico realizado como estudiante del CUEC en el CENART fue todo un éxito, la sala estaba hasta el tope de radicalosos de izquierda. Después de la proyección de la película me presentaron a David Cabañas, preso por muchos años por pertenecer a la Brigada de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres, la guerrilla comandada por su hermano Lucio Cabañas Barrientos en la Sierra de Atoyac de Álvarez, Guerrero, David me comentó con lágrimas en los ojos, que al ver a su madre en pantalla, doña Rafaela Gervasio Iturio, cuando expresó que fue llevada presa al Campo Militar No. 1 “por ser mamá de Lucio Cabañas”, fue una cosa de inmenso dolor y de mucha felicidad, pues ella murió cuando él estaba encarcelado y tremenda sorpresa se llevó al verla en pantalla después de décadas de no ver a doña Rafaela, me dio las gracias en forma tan sentida que sus palabras picotearon suavemente mi corazón y también me escurrió lagüita salada por mis mejillas, allí saludé a otros exguerrilleros de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, ACNR, la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas, protagonistas de “El edén bajo el fusil” (https://www.youtube.com/watch?v=dp3DYTxvehg&t=448s) Inolvidable ocasión, toda vez que fue un encuentro de irreverentes alzados.
Y al escribir esto, en hemorragia fluyen incesante las vivencias, A Híjar lo invité a visitar en prisión a Gloria Arenas Agis, la “Coronela Aurora”, de la guerrilla Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), cautiva en la prisión de Chiconautla, donde mi mujer, mi hija y yo la visitábamos cada 15 días, pues nos encontrábamos en una gran campaña por la liberación de ella y de su compañero Jacobo Silva Nogales, quien aprendió a pintar en la cárcel y ejecutó más de un centenar de cuadros bajo condiciones de crueldad extrema, Jacobo, “El Comandante Antonio”, fue líder del ERPI, y preso en el CEFERESO No. 1, el Penal de Máxima Seguridad “La Palma” en Almoloya, Estado de México y en el penal de Tepic Nayarit, antes de que ambos recobraran su libertad, los dos tuvieron una estancia en las mazmorras de más de 10 años por el delito de “Rebelión” (por su militancia en la guerrilla) por supuesto, también con Gloria y Jacobo nos une una gran amistad, desde entonces
A Jacobo, le organicé una gran exposición pictórica en la Galería “José Clemente Orozco” de Chapingo (otra reunión de insurrectos), tuvo tal repercusión la muestra artística que la revista “Proceso” hizo un gran reportaje que le valió a Pascal Beltrán del Río un premio nacional de periodismo, y a Jacobo, quien estaba recluido en Almoloya, lo impulsó a dar un gran paso para su liberación habida cuenta que exponer los cuadros en Chapingo y darse a conocer nacionalmente fue una gran acción de resistencia política.
Coincidimos con el también crítico de arte en círculos de estudio como el Taller de Construcción del Socialismo (Tacoso), o el Taller de Arte e Ideología (TAI), en múltiples movilizaciones, marchas, plantones y movilizaciones de los compas de Ayotzinapa y Atenco en el DF y en Atenco mismo, hemos compartido exposiciones de arte en Chapingo y en la Ciudad de México, inclusive con la obra del Comandante Antonio, en manifestaciones pro EZLN y otra causas y, claro, también convivimos en algunas fiestas compartiendo el vino, la sal y otras viandas similares.
Esta es una breve pero profunda historia que relampaguea en los rojos cielos de mi memoria, desprendida de la entrañable e intensa amistad, compañerismo, solidaridad y camaradería que se ha solidificado con el tiempo entre Alberto Híjar, mi familia y yo.
Cineasta y Periodista





