TUMBA BURROS DIGITAL | HABILIDADES DEL SIGLO XXI

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LUIS ESCOBAR RAMOS

En reiteradas ocasiones hemos mencionado en este espacio que, el mundo está evolucionando de manera muy rápida; de tal forma que lo que hoy o hace algunos días era actual, con el paso de unos cuantos días pierde vigencia; en muy buena medida hay que decir que lo anterior sucede como consecuencia de las estrategias de mercadotecnia de quienes tienen el control económico y político en todo el orbe y que para efecto de aumentar sus márgenes de utilidad provocan la evolución del mercado o nos generan nuevas necesidades o satisfactores.

Algo similar está sucediendo en el entorno laboral actual; sin embargo, en este caso el asunto es mucho más complejo; ya que, el tema central no son cosas u objetos; sino seres humanos que ante la embestida tecnológica, de repente se ven en una encrucijada y si a eso le agregamos que la mayoría de los gobiernos no ha contemplado hasta el momento programas de capacitación y recapacitación y un acompañamiento puntual para la inserción y reinserción de sus ciudadanos en el emergente mundo laboral digitalizado, pues el asunto se torna aún más complicado.

Debo aclarar que aunque soy partidario y amante de la tecnología, no dejo de observar como eje central de todos los acontecimientos a las personas; es por ello que en esta ocasión decidí abordar este tema desde la óptica de brindar información, con el objetivo de saber cuales son las herramientas con que se debe contar para enfrentar la situación actual y por supuesto cuales son los caminos para obtenerlas.

Hoy, ante la disrupción de las Inteligencias Artificiales (IA´s), debemos estar conscientes de que mucho del aprendizaje que obtuvimos y que está basado en la memorización, está quedando obsoleto; debido a que para acceder a él sólo basta dar un clic en un dispositivo y de inmediato se despliega la información que estamos solicitando; de igual forma, no podemos vivir en la dependencia de instrumentos tecnológicos porque estos cambian en el momento que menos lo imaginamos.

Es por lo anterior; que requerimos habilidades que contribuyen a la adaptación al nuevo entorno laboral; estas están clasificadas de la siguiente forma: Materias básicas + temas interdisciplinarios y aquí encontramos a la lengua, las matemáticas y las ciencias, entre otras. Así también, ahí se ubican algunos conceptos novedosos pero, que quizá ya estaban ahí, más no se les brindaba la importancia debida y me refiero a lo que se denomina “conciencia global”; también encontramos en esta clasificación a la educación financiera, cívica y ambiental, mismas que son pilares fundamentales para el desarrollo de las personas, trabajadoras, trabajadores y familias y para la convivencia social.

En otro renglón se ubican las habilidades de aprendizaje e innovación, que contemplan al “pensamiento crítico”, entendido este tal y como lo menciona López Aymes: involucra habilidades específicas como la interpretación, el análisis, la inferencia y la evaluación para comprender las ideas más allá de sólo generarlas.

En el pensamiento crítico se encuentran componentes esenciales como la Metacognición, que es la capacidad de autorregular el propio pensamiento; la Evaluación, que consiste en juzgar la validez y consistencia de argumentos; la Humildad intelectual, que reconoce las limitaciones del propio pensamiento y la posibilidad de aprender de otros y la Emancipación, que está orientada a la liberación y humanización de las relaciones; a resumidas cuentas se puede decir que, entre los autores hay coincidencia en cuanto a que no se trata sólo de acumular información, sino procesarla de manera crítica y ética para decidir que creer o hacer.

Otro elemento de esta clasificación de habilidades e innovación es la “creatividad”, concebida como la capacidad humana para generar ideas originales, resolver problemas de manera novedosa y conectar conceptos previamente inconexos; no obstante, en lo particular me agrada la definición de J. P. Guilford, que se enfoca en el pensamiento divergente (la capacidad para encontrar múltiples soluciones a un problema).

Un aspecto más es la “comunicación”, entendida como la capacidad de transmitir, recibir e interpretar mensajes de manera clara, concisa y empática, tanto verbal como no verbalmente; esta competencia tiene como pilares a la escucha activa; es decir, comprender el mensaje completo, incluyendo emociones; la asertividad, que no es otra cosa que expresar necesidades y opiniones respetando a los demás, de igual manera, está la empatía, que permite entender la perspectiva emocional del interlocutor y una importantísima como la inteligencia emocional, que posibilita la gestión de emociones propias para una mejor interacción; la conjunción de todo lo anterior hace factible construir relaciones sólidas y gestionar conflictos.

El último elemento de esta categoría es la “colaboración”, que está relacionada con la capacidad de trabajar de manera conjunta y eficaz con otros, uniendo esfuerzos, conocimientos y diversas perspectivas para lograr metas comunes, lo anterior debe incluir comunicación empática, adaptabilidad y actitud proactiva para resolver problemas, promover un ambiente de confianza, compromiso común y en consecuencia, la mejora continua de los resultados.

Continuando con este tema, ahora iremos a una tercera categorización y estas son las conocidas como habilidades de información, medios y tecnología, a las que también se les conoce como competencias digitales o alfabetización digital, siendo un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para buscar, evaluar, utilizar, crear y compartir contenidos de manera efectiva, segura y crítica en el entorno digital actual; esta clasificación cuenta con tres elementos fundamentales, que son: la alfabetización informacional; la alfabetización mediática y la competencia digital y a continuación desglosaremos cada una de ellas, para un mejor entendimiento.

En primer término, la alfabetización informacional, también conocida como habilidad de información tiene relación directa con la capacidad para reconocer una necesidad de información, localizar, evaluar críticamente las fuentes, organizar y usar la información de manera ética y legal; es decir, en estricto respeto a la propiedad intelectual.

Un segundo elemento es la alfabetización mediática o habilidades de medios; que es una competencia para entender, analizar y evaluar críticamente los mensajes de los diferentes medios de comunicación (redes sociales, noticias, publicidad) y entender como se construyen y con qué intención.

En tercer lugar se encuentran las habilidades de tecnología o competencia digital y que algunos también llaman alfabetización tecnológica/digital; que son un conjunto de destrezas para la utilización de herramientas digitales, hardware y software (computadoras, internet, aplicaciones) de forma segura, funcional y para resolver problemas.

De igual forma; existen componentes relacionados con este grupo de habilidades y que son básicas en el entorno laboral y educativo; tales como: la comunicación y colaboración, que permiten interactuar, compartir y trabajar en red a través de herramientas digitales; así también, la creación de contenidos, que posibilita crear y editar contenidos nuevos y aplicar licencias; en un tercer alcance está la seguridad digital, que tiene como objetivo proteger dispositivos, datos personales, identidad digital y mantener la salud física y mental y en última instancia tenemos a la resolución de problemas, que admite adaptarse a nuevas herramientas y resolver inconvenientes técnicos.

En una cuarta y última categoría tenemos a las habilidades para la vida y la carrera, que son un conjunto de competencias psicosociales, cognitivas y emocionales esenciales que permiten a las personas adaptarse, prosperar y gestionar con éxito las exigencias diarias, tanto en el ámbito personal como laboral; algunos autores incluyen en ellas a la autoconciencia, la empatía, la toma de decisiones, la comunicación eficaz, el trabajo en equipo y la resiliencia.

No obstante lo anterior; considero muy completa la siguiente clasificación: en primer lugar encontramos la flexibilidad y adaptabilidad, que son competencias clave en el entorno actual; ya que hacen posible ajustar comportamientos, ideas y estrategias ante cambios inesperados o nuevas situaciones.

De tal manera que, la adaptabilidad permite modificar la conducta para aclimatarse, mientras que la flexibilidad es la capacidad mental de gestionar cambios sin alterar el enfoque general.

La segunda competencia es la iniciativa y autonomía, que no es otra cosa que la capacidad de una persona para tomar decisiones, actuar de manera independiente y gestionar su propia vida, asumiendo la responsabilidad de sus actos; sin embargo, ya en un terreno más técnico, son habilidades blandas fundamentales que capacitan a una persona para tomar decisiones independientes, gestionar proyectos con responsabilidad y actuar de forma proactiva en el entorno personal y laboral; esto implica autoaprendizaje, creatividad para solucionar problemas y la capacidad de convertir ideas en acciones sin necesidad de supervisión constante.

La tercera son las habilidades sociales, compuestas por una serie de competencias que nos permiten interactuar con las personas que nos rodean de manera exitosa; de forma tal que son conductas aprendidas como la comunicación asertiva, empatía y trabajo en equipo, necesarias para interactuar eficazmente, construir relaciones saludables y destacar en entornos profesionales; es decir, son competencias interpersonales esenciales, distintas a las técnicas, que facilitan la adaptación, resolución de conflictos y el liderazgo.

Finalmente, la última competencia dentro de esta clasificación es la productividad, que es la capacidad de gestionar eficientemente el tiempo, la energía y los recursos disponibles para lograr objetivos específicos de manera constante; no debemos confundir lo anterior con trabajar más horas o hacer más tareas; sino de hacer las cosas correctas con mayor eficacia, optimizando el rendimiento sin sacrificar el bienestar personal.

Como ustedes percibirán, la vida y el entorno laboral han cambiado tanto que hoy en día la educación que se requiere dar las nuevas generaciones por supuesto que es distinta a la que se venia dando; de igual forma, los gobiernos deben estar conscientes de ello y modificar los planes de estudio y los trabajadores deben estar abiertos a la posibilidad de los cambios y para ello sólo pueden enfrentarlos con disposición para capacitarse o recapacitarse; dejando claro que es un proceso con corresponsabilidades, no es sólo del trabajador

Email: lescobarramos67@gmail.com
X: LUISESCOBARRAM6

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