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Manuel Godínez Necoechea
Hace aproximadamente dos meses el líder conservador y fundador de la organización Turning Point USA (TPUSA) Charlie Kirk fue asesinado a los 31 años, el ataque se produjo cuando participaba en un evento en la Universidad del Valle de Utah de la ciudad de Orem, Utah, Estados Unidos de Norteamérica.
Este artículo me ha tomado más tiempo en la investigación y redacción que mis anteriores colaboraciones dado el cúmulo de información que constantemente ha estado saliendo con relación al homicidio y también con relación a un tema que creo es más trascendente que la lamentable muerte de Charly Kirk. Mi primer acercamiento al tema fue con la intención de enfocarlo en el mismo Charlie Kirk de quien desde aproximadamente dos años el famoso algoritmo me envió los videos en los que él debatía diversos temas sociales, culturales, partidistas e inclusive médicos y donde trataba de mezclar palabras con un toque de cristianismo con la finalidad de dar sustento o fundamento bíblico a su posición o declaraciones.
El enfoque que yo quería darle al tema fue superado por el mismo tema, mi intención era discutir o cuestionar que el asesinato de Charly Kirk del cual se ha dicho en la mayoría de los medios de comunicación fue por “compartir la verdad”, es decir, en lo que él creía, o por ser cristiano lo cual desde mi punto de vista es debatible, se convirtió en el segundo tema que por cuestión de espacio y tiempo haré en una próxima ocasión si tengo la oportunidad.
Después de estarlo rumiando, sí, como lo hacen las vacas, ya por varias semanas, quiero brevemente desarrollar el tema que debe llamar nuestra atención, el nacionalismo cristiano del pueblo norteamericano que cree, al menos una parte importante de este, que son una nación cristiana, o que deberían serlo lo cual implica una serie de riesgos que no debemos pasar por alto.
Como lo señalé, parte del pueblo norteamericano piensa que ser norteamericano y cristiano es lo mismo, no lo ven como dos conceptos distintos que no necesariamente van ligados. El Pew Research Center señaló en su investigación –“Opiniones de Estados Unidos como ‘nación cristiana’ y opiniones sobre ‘nacionalismo cristiano’”- de octubre de 2022 que “el 45% de los estadounidenses dicen que los Estados Unidos debería ser una nación cristiana” (www.pewresearchcenter.2022.s/p)
Es importante tomar en cuenta que históricamente Estados Unidos de Norteamérica es fundada por migrantes, palabra controversial actualmente con los vecinos del norte, (y no me refiero a Canadá) qué venían de Europa con la esperanza de poder vivir y profesar abiertamente su fe, que especialmente en el Reino Unido era difícil dado el ambiente político que prevalecía en esa época donde se sucedían monarcas católicos y protestantes con la consecuente persecución en contra del “grupo” saliente (La bebida Bloody Mary fue en referencia a María I en su persecución de puritanos/protestantes) .
Desde hace algunos años se intenta mezclar, si de alguna manera se pudiera, el cristianismo con el “americanismo” dado su contexto cultural/histórico, que se plasma, por ejemplo, en su moneda con la frase “In God We trust” o “En Dios confiamos”, o la mención de Dios en sus constituciones locales o estatales o el juramento sobre la Biblia que realiza el presidente electo cada cuatro años, etc.
En México mucha gente nace en hogares que profesan la fe católica y en consecuencia se dicen católicos (profesantes, no practicantes) ya que solamente van a la iglesia en bodas, XV años, navidad o defunciones, de la misma manera que en Estados Unidos de Norteamérica muchas personas se dicen cristianos por tradición, aunque en realidad no lo sean. Con esto no estoy afirmando que Charly Kirk no fuera cristiano, como tampoco puedo afirmar que sí lo fuera, esa es una cuestión indudablemente personal o subjetiva, (vean sus videos y saquen sus conclusiones) sino que existe un siempre importante contexto que hay que tomar en cuenta. Me resulta difícil desasociar lo que profesamos con la forma en que actuamos o vivimos. La Biblia nos enseña en el Evangelio de Mateo 7:20 que: -…Así que por sus frutos los conoceréis-.
Desafortunadamente el lenguaje utilizado por Charly Kirk consiguió, sí, un mayor número de seguidores al movimiento Make América Great Again (MAGA) pero exacerbando el sentimiento antiinmigrante, el uso de armas de fuego, entre otros temas controversiales en nuestros vecinos del norte, exponiendo una falsa concepción de lo que son los valores cristianos, siendo que por el contrario la Biblia nos enseña que el amor es el mayor de ellos. Fue ese mismo lenguaje o discurso de odio que lo alcanzó el 10 de septiembre del presente año en “ejercicio” de uno de los derechos que más férreamente defendía, la segunda enmienda, derecho a poseer y portar armas.
Podemos definir el discurso de odio como cualquier forma de comunicación que promueva, incite o justifique la discriminación , la hostilidad o la violencia contra individuos o grupos con base en características como la raza, la etnia, la religión, la orientación sexual , entre otros (ONU,2024).
Somos testigos que a lo largo de la historia contrario a lo que podamos pensar, los discursos de odio son muy efectivos por varias razones, como por ejemplo por factores psicológicos dado que el discurso de odio se nutre del miedo, la ira y la ignorancia dirigiendo estas emociones hacia un grupo específico que ha causado todos los males. Otro factor psicológico es la identidad y pertenencia ya que el discurso de odio ayuda a forjar una identidad de grupo, por un lado “nosotros” los buenos y por el otro un enemigo común “los malos”. Sentir esa pertenencia a un grupo que se percibe superior y amenazado refuerza la cohesión interna y la lealtad al grupo, hermandad o familia a la que ya se pertenece. El homenaje o sepelio que se llevó a cabo varios días después del asesinato de Charly Kirk fue el detonante o pretexto que encendió lo que ya se venía calentando años atrás.
El discurso de odio no sólo tiene factores psicológicos que lo genera también tiene factores sociales y partidistas que han sido utilizados a lo largo de la historia como una importante herramienta política para dividir a la sociedad y ganar adeptos desviando la atención de problemas que verdaderamente afectan a la sociedad y la mantienen oprimida para poder ser utilizada cuando sea necesario. Otro factor socio/partidista es el enorme, repito, enorme peligro de que el discurso de odio se legítime y se normalice. Cuando en los medios de comunicación, redes sociales o de boca en boca el discurso de odio se encarna en intolerancia, esta se normaliza y abre la puerta del adoctrinamiento (nazismo y fascismo, por ejemplo) lo cual va a justificar, e inclusive alentar, la violencia y los delitos de odio. El asesinato de Charly Kirk es una muestra palpable de esto, y el discurso que él promovió, ya sea consciente o inconscientemente lo alcanzó de manera injustificada para cualquier víctima, incluyéndolo a él, por mucho que estuviéramos de acuerdo o no con lo que decía.
La investigación de Pew Research Center también arrojó lo siguiente: Se le preguntó a la mitad de los encuestados si creían que los fundadores “originalmente pretendieron” que Estados Unidos fuera una nación cristiana, si el país “es ahora” una nación cristiana y si “debería ser” una nación cristiana.
La mayoría de los adultos (60%) afirma que los fundadores de Estados Unidos originalmente pretendieron que fuera una nación cristiana. Un tercio opina que Estados Unidos es actualmente una nación cristiana. Y más de cuatro de cada diez estadounidenses (45%) creen que el país debería ser una nación cristiana.
A la mitad de los encuestados a quienes no se les hicieron preguntas sobre Estados Unidos como “nación cristiana”, se les preguntó en cambio sobre su familiaridad con el término “nacionalismo cristiano”. En general, el 45% de los estadounidenses dicen haber oído hablar al menos un poco del nacionalismo cristiano, incluyendo un 5% que ha oído o leído mucho al respecto, un 9% que ha oído hablar bastante, un 17% que ha oído hablar algo y un 14% que ha oído hablar un poco. Aparte de estas descripciones, el 1% de los estadounidenses asocia la idea de una nación cristiana con grupos conservadores, como los republicanos, los evangélicos y la derecha.
Los no cristianos tienen más probabilidades que los cristianos de conocer el término (55 % frente a 40 %), siendo los ateos (78 %) y los agnósticos (63 %) los más familiarizados con él. Los demócratas tienen más probabilidades que los republicanos de haber oído hablar o leído sobre el nacionalismo cristiano (55 % frente a 37 %), y los adultos jóvenes tienen más probabilidades que los estadounidenses mayores de conocer el término.
Los demócratas son mucho más propensos que los republicanos a tener una opinión desfavorable sobre el nacionalismo cristiano (39% frente a 9%). Y los estadounidenses más jóvenes son más propensos que los estadounidenses mayores a ver el nacionalismo cristiano de forma desfavorable. Algunos adultos estadounidenses —en particular aquellos con opiniones desfavorables sobre el nacionalismo cristiano— también lo describen con otros atributos negativos. Entre ellos se incluyen: «radical» o «extremista», «hipócrita», «secta» o «fanático», «fascista» o «autoritario», «misógino», «odioso» o «iracundo», «ignorante», «antidemocrático» y que «cree erróneamente que está siendo atacado». Este grupo representa el 30 % de quienes tienen actitudes desfavorables hacia el nacionalismo cristiano. (www.pewresearchcenter.2022.s/p)
No quiero hacer este artículo más largo de lo que debe (lo cual siempre estoy solicitando a mis alumnos) pero no puedo terminarlo sin dejar de mencionar que el pueblo norteamericano enfrenta una serie de amenazas con el fortalecimiento del nacionalismo cristiano que van desde las amenazas a la democracia que “luchan” por defender; la exclusión y discriminación de grupos que piensan distintos a ellos; la radicalización y justificación de la violencia; la polarización partidista; la distorsión o utilización de la fe con fines partidistas; y finalmente el extremismo religioso el cual condenan y acusan mucho por ejemplo, a las personas que profesan la religión musulmana (entiéndase los ataques a las torres gemelas o 9/11) al mezclar odio, racismo, violencia, política, sin darse cuenta que ya mismo tienen el enemigo en casa en la serie de grupos radicales como Ku Klux Klan (KKK), Patriot Front, Goyim Defense League, Christian Identity, Milicias Antigubernamentales y muchos más.
La fe no esta peleada con el sentido común.
Bibliografía:
- ONU, (2021), ¿Qué es el discurso de odio? https://www.un.org/es/hate-speech/understanding-hate-speech/what-is-hate-speech
- Per Research Center, (2022), www. pewresearch.org, Estados Unidos de Norteamérica. https://www.pewresearch.org/religion/2022/10/27/views-of-the-u-s-as-a-christian-nation-and-opinions-about-christian-nationalism/
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