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Manuel Godínez Necoechea
En las últimas dos semanas se ha producido una enorme turbulencia en redes sociales, en las noticias nacionales e internacionales y en los grupos ya sociales o políticos de muchos países, incluyendo el nuestro. ¿Cuál ha sido el o los temas que han producido dicha turbulencia y que ha estado acaparando la atención? La imposición de aranceles a los productos que exportan México, Canadá y China a los Estados Unidos, que como ya sabemos se pospuso el caso de México y Canadá, sin olvidar la intención expansionista del presidente de los Estados Unidos de, por razones de “seguridad”, apoderarse de Canadá, Groenlandia y el canal de Panamá.
La frase de campaña desde la primera elección del presidente Trump, -Make America Great Again- o Hacer Grandiosa Nuevamente a América, ha sido no solamente su eslogan preferido si no su principal pretexto para justificar acciones que van más allá del marco de la ley, que de hecho violan los derechos de las demás personas o naciones y también faltar a su palabra comprometida (como en el caso del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (TEMEC)).
No es mi intención y tampoco podría hacer un análisis del comportamiento del presidente Donald Trump, no soy psiquiatra, si no que, quiero tratar que entendamos juntos por qué una persona que fue declarado culpable de 34 cargos de falsificación de registros comerciales en el juicio por pago por silencio en el tribunal penal de Manhattan y que lo convirtió en el primer presidente en la historia de los Estados Unidos condenado por un delito grave, sin dejar de mencionar que igualmente está acusado de haber interferido en las elecciones del año 2020 (cnnespanol.cnn.com/2024/)entre otras acusaciones, fue elegido por el pueblo norteamericano para un segundo periodo no consecutivo, al frente de la administración.
¿Qué fue lo que vio el pueblo norteamericano en el presidente Donald Trump para que votaran por él? y ¿Qué fue lo que el presidente, vio y explotó para ganar la elección con una mayoría abrumadora? La frase o eslogan de campaña -Make America Great Again- representa el sueño, legítimo he de decir, de que Estados Unidos fuera lo que hace mucho tiempo fue, el país más poderoso e influyente del mundo. Anhelar volver a ser la nación que fueron no es malo, la forma en que lo quieren conseguir es lo cuestionable.
Se tiene la creencia de que los padres fundadores de los Estados Unidos fueron un grupo de cristianos que tuvieron la intención de formar una nación cristiana que viviera bajo dichos principios. Dicha creencia no está apegada a la realidad. El Dr. Gregg Frazer, Profesor de Historia y Estudios Políticos en The Master’s University, en California, Estados Unidos señala que:
…Tanto la Derecha Cristiana como la Izquierda secular están en gran medida equivocadas sobre las creencias religiosas de los Fundadores clave de América y, en consecuencia, sus prescripciones para Estados Unidos basadas en esas suposiciones también están equivocadas. Los Fundadores de América no eran todos cristianos y no tenían la intención de crear una nación cristiana. Por otro lado, no eran secularistas de rango que tenían la intención de erigir un muro de separación entre la iglesia y el estado. Eran hombres religiosos que querían que la religión – pero no necesariamente el cristianismo – tuviera una influencia significativa en la plaza pública. (Frazer.s/p:2025)
Los padres fundadores de los Estados Unidos (John Adams, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington, entre otros) establecieron las bases morales sobre las cuales debía edificarse la sociedad norteamericana, lo cual se consiguió con cierto éxito durante menos de 230 años. Los principios que guiaron a la sociedad norteamericana fueron: la igualdad de todas las personas, independientemente de su raza o etnia, la libertad de expresión, de religión, de reunión y el debido proceso legal, la responsabilidad individual, el gobierno limitado, la búsqueda de la felicidad y los derechos naturales, entre otros.
Volver a ser la nación más influyente en lo económico, cultural, social, educativo, entre otras áreas no es un anhelo reprobable, pero como anteriormente lo dije, la forma en que se quiere conseguir es lo cuestionable. Y no me refiero al presidente Donald Trump, sino a gran parte del pueblo norteamericano. El presidente Trump fue el catalizador que esperaba gran parte de la sociedad norteamericana para retomar “el papel que les corresponde en la historia” a nivel internacional. El presidente les ofreció que, de manera rápida y contundente, recuperaran lo que era suyo, pero que “alguien” se los robó. Sin querer darse cuenta, ellos mismos se fueron alejando de los principios que les dieron origen como Nación y que ahora pretenden “retomar” no por la fuera de la razón, sino por la fuera de la violencia y la sinrazón.
La sociedad norteamericana en general no resistió, o más bien no quiso resistir, el canto de las sirenas y escuchó con gusto la oferta “irresistible” que ofrece Donald Trump. En Estados Unidos la figura presidencial es sumamente respetada y, por ende, creída. El presidente no engañó al pueblo, le gustó mucho lo que han escuchado prometer, y si algo no les gusta o los “incómoda” en la forma en que va a obtener lo prometido, prefieren entrecerrar los ojos, hacer de oídos sordos, para no ver la realidad y de esta manera seguirse alejando de los principios que les dieron origen. Todo sea por “Make America Great Again”
Recursos bibliográficos y digitales
- Frazer Gregg.(2025). La Fe de los Padres Fundadores.The Master’s University. Estados Unidos de Norteamérica. https://www.masters.edu/master_tmu_news/the-faith-of-the-founding-fathers/
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https://cnnespanol.cnn.com/2024/07/15/casos-penales-donald-trump-resumidos-trax
manuelnecoechea@gmail.com





